El arte nace y se populariza en la red

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Carter Cleveland tiene un plan, una pasión por transformar el mundo del arte en cultura popular, como si de música se tratara, para dar a conocer desde importantes obras de arte clásico hasta vanguardistas creaciones. Lo está consiguiendo a través de Artsy, una plataforma tecnológica que agrupa a 3.000 galerías en todo el mundo y a 450 museos e instituciones. Entre ellas se encuentran el Louvre de Paris, el Guggenheim de Nueva York y la Galería Nacional de Londres.

Este joven neoyorquino de 28 años y cristalinos ojos azules comenzó a labrar su idea encerrado en su habitación universitaria, mientras cursaba su último año de ciencias de la computación en la Universidad de Princeton, EE UU. Logró poner en marcha su sueño en 2012, en un pequeño estudio en Manhattan. Hoy Artsy cuenta con más de cien empleados, una cifra que crece rápidamente con nuevas oficinas en Hong Kong, Londres, Berlín, Múnich y Los Ángeles.

En sus comienzos, Carter echo mano de sus propios ahorros; luego, pidió financiación a sus amigos y padres y, más tarde, hasta alcanzar un sólido capital de 24,5 millones de euros, obtuvo aportaciones de inversores de la talla del cofundador de Twitter, Jack Dorsey; el cofundador de Paypal, Peter Thiel; el
presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt; y la exmujer del magnate de las comunicaciones Rupert Murdoch, Wendi Murdoch.

Artsy también se sostiene gracias a una cuota mensual a las galerías adscritas. La empresa tiene mucho camino por recorrer todavía —hay unas 150.000 galerías en el mundo—, pero su aplicación para móviles ha sido descargada unas 300.000 veces. Su web recibe las visitas de coleccionistas, estudiantes y amantes del arte, que tienen acceso a un archivo de 250.000 imágenes de arte y arquitectura de unos 40.000 artistas, entre ellos Pablo Picasso, Williem Kooning, Richard Serra y Lucien Smith.

Habrá artistas que piensen que Artsy es una monstruosidad tecnológica que reduce el arte a cero, pero esta plataforma no es una broma: se ha ganado un prestigio internacional con la ayuda de artistas como el escultor, pintor e instalador Tom Sachs, que se ha embarcado en la era digital empujado por esta plataforma. “He sido muy prejuicioso con el uso de las máquinas, porque trabajo con mis manos”, explicó Sachs en una conferencia junto Carter en el festival tecnológico SXSW en Austin (Texas), a mediados de marzo.

Para este artista, con creciente fama internacional desde que dio el salto a Internet, “el ser humano es lo mejor, pero también puede ser lo peor; los ordenadores están en el justo medio”. Gracias a que artistas como Sachs han comprendido que Internet es un buen medio para dar a conocer su obra en un mundo interconectado, Artsy está rompiendo la brecha entre el arte y la tecnología.

Otro ejemplo de esta conexión es el de la galería de arte Lumas, en Berlín, nacida hace 10 años y que ya cuenta con 37 espacios por todo el mundo, y quizá en junio cuente con uno en Madrid. El concepto de Lumas, no obstante, es distinto al de Artsy, al estar presente en el mundo físico también. “Desde un comienzo era muy importante para nosotros hacer arte en Internet, para hacerlo más accesible y que todo el mundo pudiera comprar, pero también contamos con nuestras propias galerías donde trabajamos directamente con los artistas”, explica Jan Seewald, director de relaciones públicas de Lumas.

La galería alemana cuenta con siete españoles entre sus 200 artistas en catálogo. El fotógrafo madrileño Ciuco, quien tímidamente comenzó a confiar en la red, confiesa que “en España no acaba de cuajar la venta de arte por Internet. El fair play es importante, y en países como EE UU o algunos europeos hay plataformas serias en mercados muy serios”. Este es el motivo de que encomendase su trabajo a Lumas: “Como artista me interesa mucho promocionar mi obra online. La comunicación de arte en Internet vive un momento muy curioso. Antiguamente se vendía dentro de tu circulo de amigos o familia, ahora es mucho más fácil que alguien de fuera te pueda conocer”. Su obra se vende principalmente en Alemania,
Francia y Estados Unidos.

Internet abre el espacio para un negocio millonario. En 2014, la cifra global de venta de arte alcanzó el récord de 51.000 millones de euros y crece un 7% anual desde 2007.

Cleveland y Sachs parecen estar de acuerdo con Andy Warhol y su frase: «Hacer dinero es arte, y un buen negocio es el mejor arte”. Con esta premisa van logrando éxito empresarial sin tener que vender el alma, con el apoyo de Internet y una gestión liderada con creatividad.

 

Referencia:
O’KUINGHTTONS, Ú. (28 de abril de 2015). El arte renace y se populariza en la red . Retrieved 29 de abril de 2015 from El País: http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2015/04/22/actualidad/1429713181_532269.html

 

Brenda Sánchez

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